sábado, 23 de octubre de 2010

El porque de las cosas...

El porque de la cosas…

Si tan solo nos detuviéramos un momento para ponernos a pensar ¿Qué estoy haciendo con mi vida?, nos pusiéramos a evaluar si estamos haciendo lo correcto, si de verdad vale la pena lo que hacemos.

Si tan solo pudiéramos valorar lo que tenemos, pudiéramos ser felices con lo poco que tenemos o lo mucho que Dios nos da y no caer en la cruda realidad de darnos cuenta que lo hemos perdido, darnos cuenta de que no pudimos valorar lo que tuvimos porque ya no está ahora.

Buscamos siempre ser los mejores, estar antes que los demás; ¿pero eso es lo que en realidad necesitamos?, ¿pues es acaso en riquezas la verdadera felicidad?
La verdadera felicidad no está en juntar bienes, sino en intentar sentirnos bien con lo que tenemos a nuestro alrededor como a una madre , a un padre , sentirnos motivados por las personas que nos quieren , formar una familia basada en el respeto en la comprensión , en el amor mutuo.

Nos quejamos siempre por la realidad en la que estamos, nos quejamos porque no somos felices… ¿pero es que acaso buscamos la felicidad?

La felicidad se encuentra en el abrazo de un hijo, en el querer de tus padres, en tan solo sentir que no estamos solos, sino que siempre vamos a tener a alguien en quien depositar todos nuestros sentimientos alguien para quien vivir, y no caer en la desilusión de darnos cuenta hasta que lo hemos perdido.

Sentimos que no tenemos paz..¿Pues es que acaso buscamos esa paz?

¿Sabemos acaso perdonar a quien nos ofendió, a quien nos hizo daño? Si nos pusiéramos a pensar en todo lo que hemos hecho.
La paz está en aprender a perdonar para ser perdonados, yo te aseguro que si intentas eso, si perdonas a quien te hizo daño, vas a encontrar la verdadera paz.

Estamos preocupados por el mañana ¿pero acaso nos preocupamos por el hoy?.

Vivimos en una agonía pensando que hacer mañana y no nos damos cuenta que no hay mañana sin un “hoy”, no sabemos agradecerle a Dios  por lo que tenemos, por lo que nos da, y solo sabemos reprocharle los dolores de nuestra vida y no agradecerle .Si tan solo entendiéramos que Dios provee, que todo al alrededor de el es bueno.

Yo no soy una persona de muchos años, quizás no  he vivido del todo, pero les aseguro que les escribo ya que yo he experimentado todo eso y es por eso que puedo dirigirme a ustedes y decirles lo mucho que he cambiado, la gracia que Dios me otorgó para tener discernimiento y hacer lo correcto.

Sánchez Caminiti César

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